domingo, 26 de mayo de 2024

Arzobispo Francisco Alberti

Nacido en Buenos Aires en 1865, Francisco Alberti ingresó en el “Seminario Conciliar de Buenos Aires” en 1881, ordenado sacerdote en 1890 fue capellán en un colegio y en 1893 párroco de San Isidro, construyendo el edificio parroquial inaugurado el 14 de julio de 1898, actual “Catedral de San Isidro Labrador”, sita en avenida Del Libertador 16200.


Al crearse la “Diócesis de La Plata”, el 15 de febrero de 1897, Francisco Alberti es nombrado vicario general.


El 28 de marzo de 1899, el presbítero Francisco Alberti se dirige a Amancio Alcorta, titular del “Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto”, comunicándole que el Papa León XIII lo ha designado obispo titular de Siunia(1) y auxiliar de La Plata.



El mismo día 28, el presidente Julio Argentino Roca y el ministro Amancio Alcorta, elevan a la “Corte Suprema de Justicia” la comunicación de Francisco Alberti.


El 3 de abril, la corte da vista al procurador general Sabiniano Kier, quien al día siguiente no encuentra inconvenientes y remite su informe a la “Corte Suprema de Justicia”, que a su vez da su conformidad al “Poder Ejecutivo”.


Finalmente, el 10 de abril de 1899, queda designado Francisco Alberti como obispo titular de Siunia y auxiliar de La Plata.





Su nombramiento del 28 marzo de 1899 por el Papa León XII como como obispo titular de Siunia y auxiliar de La Plata, y por el poder ejecutivo el 10 de abril del mismo año, Francisco Alberti pasa a ser el obispo más joven de la República Argentina, superando al cardenal Juan Carlos Aramburu, que había sido nombrado a los 34 años y 10 meses.


Al cumplir en 1915 las bodas de plata sacerdotales, monseñor Federico Julio Rasore es designado presidente de la comisión de festejos.


Al ser nombrado obispo auxiliar del “Arzobispado de Buenos Aires”, se realiza un homenaje de despedida el 9 de abril de 1918, siendo monseñor Federico Julio Rasore presidente de la comisión de homenaje.


El 12 de octubre de 1921 fue nombrado obispo de La Plata por el papa Benedicto XV y el 20 de abril de 1934 primer arzobispo de la misma ciudad, cargo que ocupó hasta su fallecimiento ocurrido el 27 de junio de 1938.



El 27 de abril de 1924, monseñor Francisco Alberti cumple sus bodas de plata episcopales, siendo homenajeado por la "Diócesis de La Plata", mediante una comisión presidida por monseñor Federico Julio Rasore.


Del libro “El Evangelizador de La Plata, de autoría del presbítero Roberto Enrique Podestá, transcribo palabras de Francisco Alberti, para con Federico Julio Rasore.


Sus estudios, según crédito de sus superiores, que fueron siempre padres de la Compañía de Jesús, se hicieron con la facilidad de su buen talento y su generosa dedicación. Siempre deslumbró por su conciencia del deber, que mucho admiraríase durante su famoso curato de San Ponciano. Y de su virtud, bastaría la exclamación reflexiva del padre José Saderra, que fue su profesor en Roma, y luego estuvo en Buenos Aires regenteando el seminario de Villa Devoto. Rasore era vicario cooperador de la Merced. Saderra lo visitó y dice Mons. Alberti que, refiriéndose a su modestia, comportamiento, etc., dijo a los que lo acompañaban: - ¡Es el mismo, el mismo del colegio!

Era un trabajador incansable. En una ocasión se le procuraron medios para ir a descansar a un balneario lejano. A los tres días estaba de vuelta en La Plata. Al hacerle el superior algún cargo cariñoso, contestó: - “Monseñor yo no puedo vivir sin trabajar”. Son palabras de su obispo, Francisco Alberti.

(1) Siunia es una provincia de la República de Armenia.


 


jueves, 9 de mayo de 2024

Coronación de la Virgen de Itatí

La imagen de la Virgen de Itatí, es una de las más célebres y antiguas de nuestro país. Está tallada en timbó y el rostro en nogal, midiendo un metro con 26 centímetros de altura, sus manos se juntan en posición de oración, vistiendo un manto azul con túnica blanca y se cree haber sido tallada por un artista indígena.

Existen diversas historias sobre la imagen de la Virgen de Itatí, las cuales coinciden en que fue la misma virgen quién decidió ser venerada en la ciudad homónima, en la provincia de Corrientes.

Una de ellas data de principios del siglo XVI, cuando unos franciscanos llegaron hasta las orillas del Río Paraná, posesión del cacique guaraní Yaguarón, colocando la virgen en un oratorio construido a mano, del cual desapareció varias veces, hasta que finalmente decidieron dejarla en el lugar que la virgen aparecía.

Una vez apareció sobre unas piedras calizas o blancas, que, en idioma guaraní, se traduce como itá morotí, dando origen al nombre de Virgen de Itatí, punta de piedra, o piedra blanca, por los yacimientos de cal que estaban junto al arroyo Calería.

Un siglo más tarde, con la llegada de los misioneros, se construyó un nuevo oratorio a orillas del Paraná, comenzando a poblarse la zona de la actual ciudad de Itatí. En esa ocasión el sacerdote Fray Luis de Gamarra presenció el primer milagro de la virgen manifestando: “Se produjo una extraordinaria mudanza del rostro y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto”. Se atribuyen a la virgen cientos de miles de milagros y curaciones, según los síndicos de la iglesia. 


Cuando el misionero franciscano español, fray Luis de Bolaños y los indios que había convertido al catolicismo iban a ser atacados, las aguas del paso del arroyo Yaguarí se abrieron, en semejanza con el relato bíblico, pusieron en fuga a los invasores, gracias a la virgen. Otra versión sostiene que fray Luis de Bolaños, en 1580 o en 1615, fundó un asentamiento en el puerto de Santa Ana, dándole el nombre de: “Pueblo de Indios de la Pura y Libre Concepción de Nuestra Señora de Itatí” y posteriormente fray Luis de Gamarra dio a conocer los milagros de la virgen.

Con el paso de los años la Virgen de Itatí se convirtió en protectora de los lugareños, como ser cuando en el año 1748, una tribu indígena se aprontó para invadir la zona, cuando repentinamente se abrió una enorme zanja que les impidió avanzar, salvándose así de ser atacados y de la destrucción del pueblo.

Otra de las versiones sostiene que la virgen fue traída de un asentamiento indígena de Ciudad Real, provincia de Guayrá. Los franciscanos, huyendo de los indígenas, llegaron a otro asentamiento del también franciscano fray Luis Gámez, levantando un oratorio donde colocaron a la virgen, que luego desaparecía, al ser destruido por los indios. Días después un grupo de indígenas la encontraron sobre una piedra en un islote cercano al puerto de Santa Ana, rodeada de una luz brillante y acompañada de música. Fray Luis Gámez la llevó al asentamiento, pero la virgen desapareció varias veces, apareciendo siempre sobre esa piedra, decidiendo entonces dejarla allí.


Actualmente, donde estaba aquel sencillo oratorio, está ubicada la “Basílica de Nuestra Señora de Itatí”, emplazada frente a la plaza principal de la ciudad homónima, a doscientos metros del río Paraná, comenzada a construir en 1938, bajo la dirección del italiano Alfredo Gibenillini, habilitada parcialmente el 16 de julio de 1950, al cumplirse el cincuentenario de la Coronación de la Virgen. Mide 81 metros de largo por 63 de ancho, pudiendo albergar a 9000 fieles. En su cúspide existe una imagen de la virgen realizada en cobre, mientras que la capilla original. La imagen de la virgen se encuentra dentro de una vitrina giratoria, al igual que la Virgen de Luján.  


El 16 de julio de 1900 la imagen de la Virgen de Itatí fue coronada como Reina del Paraná y Reina del Amor por el Papa León XIII. El 3 de febrero de 1910 el papa Pío X creo la diócesis de Corrientes y el 23 de abril de 1918 la Virgen fue declarada Patrona y Protectora de la provincia de Corrientes y Misiones, que se celebra los días 9 de julio.

La coronación de la Virgen, realizada por el obispo de Paraná, Rosendo de Lastra y Gordillo, con la participación del obispo de La Plata, monseñor Mariano Antonio Espinosa, secundado por varios sacerdotes, como ser el administrador apostólico de la diócesis de Santa Fe, monseñor Gregorio Romero; el obispo de la diócesis de Tucumán, Pablo Padilla y Bárcena; el obispo de la diócesis de San Juan de Cuyo, Marcolino del Carmelo Benavente; los presbíteros Angel Brasesco, Federico Julio Rasore y Antonio Brignardello y el padre Luis Fassanella, estando también presentes fray José María Bottaro, el obispo de la diócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, Juan Agustín Boneo; el obispo de la República Oriental del Uruguay, monseñor Ricardo Isasa y el obispo de la República del Paraguay, Juan Sinforiano Bogarín.


En los números 94 y 95 de la revista “Caras y Caretas”, del 21 y del 28 de julio de 1900, quedó ampliamente documentada lo que fue la coronación de la Virgen de Itatí.




Finalizada la ceremonia, antes de regresar a la ciudad de La Plata, Federico Julio Rasore visitó al obispo de la República del Paraguay, Juan Sinforiano Bogarín. 



Escuela Técnica del Hogar Profesional

Las escuelas técnicas del hogar comenzaron a funcionar a principios del siglo XX, cumpliendo la función de capacitar a las mujeres para su i...