viernes, 5 de enero de 2024

El Camarín de la Virgen

La Virgen de Luján es una de las mayores advocaciones con que se venera la figura de la Virgen María en el catolicismo, siendo patrona de la República Argentina, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay.

En 1628 el hacendado portugués Antonio Farías de Sá, al estar construyendo una capilla en la actual ciudad de Sumampa, en la provincia de Santiago del Estero, solicitó a un compatriota suyo residente en Pernambuco, Brasil, una imagen de la Virgen María en la advocación del misterio de la Purísima Concepción.

En marzo de 1630 recibió su pedido en el “Puerto de Buenos Aires”, junto con otra de la Maternidad de la Virgen, para que eligiera la que más le gustara, acondicionadas separadamente en dos cajoncitos, los cuales fueron transportados en una carreta.

Luego de tres días de viaje, hicieron un alto para pernoctar en la estancia de Rosendo de Trigueros, sita en la localidad de Zelaya, perteneciente al partido del Pilar, provincia de Buenos Aires, y al querer retomar la marcha, los bueyes no pudieron mover la carreta y tras varios intentos, bajaron uno de los cajoncitos, continuando entonces la marcha sin inconvenientes hasta su destino final en la localidad de Sumampa, provincia de Santiago del Estero, donde luego se construyó una capilla o ermita, siendo venerada como la Virgen de Consolación de Sumampa.

En cuanto al cajoncito que no pudieron transportar, al abrirlo se encontraron con una imagen de la Inmaculada Concepción, de 35 cm de altura, realizada en arcilla cocida, entendiendo que debía quedarse allí, al interpretar el hecho como un milagro providencial.

Ante la afluencia de visitantes a la estancia de Rosendo de Trigueros para venerar a la Virgen, el capitán Bernabé González Filiano, ocupante de la misma, creó una capilla de adobe conocida como “Ermita de la Concepción” o “Ermita de Rosendo”, considerado el primer lugar de culto de la Virgen de Luján, sito a unos 29 kilómetros de la ciudad homónima.

Debido al crecimiento de la devoción a la Virgen, la ermita fue elevada a la categoría de Curato por el obispo de Buenos Aires, Cristóbal de Aresti, pero la falta de atención pastoral, la llevó a un estado de abandono, a pesar de los esfuerzos de un esclavo llamado Manuel, que se encargaba del orden de la ermita y la dirección de los rezos.

Ante esta situación, Ana de Matos, propietaria de una estancia sita en la margen derecha del Río Luján, solicitó en 1671 a Juan de Oramas, apoderado de la estancia ante el fallecimiento de Rosendo de Trigueros, la cesión de la Virgen, comprometiéndose a cuidarla y la construcción de una capilla.

La Virgen fue trasladada a la estancia de Ana de Matos, con la aprobación y presencia de Fray Cristóbal de Mancha y Velazco, obispo de Buenos Aires y José Martínez de Salazar, gobernador del Río de La Plata, acompañados por Ana de Matos y el negro Manuel, este último en calidad de sacristán, dedicado al aseo y culto de la misma. Relatos orales, sin documentación histórica que los respalden, sostenían que la Virgen volvió a Zelaya varias veces, incluso habiendo sido estaqueado el esclavo Manuel, pensando que él era quien la llevaba de vuelta.

Al principio, la Virgen permaneció en una habitación de la estancia de Ana de Matos, pasando en 1673 a un oratorio, conocido como "Oratorio de Matos", cercano a su vivienda, sito a unos 400 metros de la actual “Basílica de Luján”.

Por la demora en la construcción de la capilla, el 2 de octubre de 1682, Ana de Matos donó al “Obispado de Buenos Aires”, la Santa Imagen, llamada ya “Virgen de Luján”, la capilla en construcción, una cuadra en torno a ella y unos 1.200 metros, con la única condición que la imagen de la Virgen permaneciera siempre allí, dando al mismo tiempo a la Virgen como fundadora de la ciudad de Luján.

La capilla fue terminada por el presbítero Pedro Montalvo, construida en barro y ladrillo, techo de tejas a dos aguas, revocada por fuera y por dentro, e inaugurada el 8 de diciembre de 1685, estando ubicada en la actual calle San Martín y 9 de Julio, al este de la actual “Basílica de Luján”.

Conocida como “Capilla de Matos-Montalvo”, con los pasos de los años fue quedando chica y debido a los fuertes vientos y tormentas y la crecida del río Luján, habían aparecido grietas que amenazaban su derrumbe, por lo cual, en 1733, el obispo de Buenos Aires, Juan de Arregui, ordenó levantar un nuevo templo, que quedó inconcluso por el fallecimiento del obispo, errores de cálculo y de mediciones, debiéndose construir una capilla provisoria.

El ingeniero regidor del “Cabildo de Buenos Aires” y juez comisario de la “Real Audiencia”, Juan de Lezica y Torrezuri, con graves problemas de salud, fue dos veces hasta la “Capilla de Montalvo”, y en agradecimiento a la Virgen por haber sanado, el 24 de agosto de 1754 encaró decididamente la construcción del templo, contratando a los arquitectos Antonio Mazella y Joaquín Marini, quedando inaugurado en 1763

Llamado por la gente “Templo de Lezica”, tenía 66,5 metros de largo por 13,20 metros de ancho, con muros de 1,30 metros en el hueco de las capillas laterales y de 2,47 metros en el grueso de los pilares, fachada de forma cuadrangular, compuesta de tres cuerpos, techo de tejas, coronando todo el templo una torre o campanario rectangular de 39 metros de alto. La imagen de la Virgen estaba ubicada en la parte central del altar mayor, colocada sobre una peana, que la giraba hasta su camarín, el cual contaba con una cúpula ubicada tras el testero del Santuario.   

Perduró hasta su demolición, acaecida a principios de 1905, pues con la construcción de la actual “Basílica de Luján”, quedó dentro de la misma.

El “Camarín de la Virgen” del desaparecido templo de Juan de Lezica y Torrezuri, fue solicitado al rector del santuario por el cura rector de la entonces “Parroquia de San Ponciano, Federico Julio Rasore, quien lo trasladó a dicha parroquia, y donde permanece hasta el presente.

Se suele citar erróneamente en internet, que el “Camarín de la Virgen” fue donado a la “Parroquia de San Ponciano” por monseñor Juan Nepomuceno Terrero, cuando en realidad fue el presbítero Federico Julio Rasore, quien lo solicitó, trasladó y armó, tal cual se confirma en las siguientes fuentes:

- “Agencia Informativa Católica Argentina”. Órgano de difusión del “Episcopado Católico Argentino”.



- “Renovación Carismática Católica Arquidiócesis La Plata”.



- “Universidad Católica Argentina”. “La Basílica de Luján: el proyecto de su construcción. Autor, Monseñor Juan Guillermo Durán. 


 

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