jueves, 30 de abril de 2026

Candidato al obispado

El presbítero Roberto Enrique Podestá, único biógrafo de monseñor Federico Julio Rasore, en su libro “El Evangelizador de La Plata”, narra las cinco veces que monseñor Federico Julio Rasore pudo haber sido nombrado obispo y porque no quiso aceptar el ofrecimiento.

La primera vez fue al fallecer el cuarto obispo de la “Diócesis de San Juan de Cuyo”, monseñor fray Wenceslao Javier José Achával y Medina, el 25 de febrero de 1898.


La elección recayó en el fraile dominico Marcolino del Carmelo Benavente, primero en la terna propuesta por la presidencia del "Senado Nacional", Rafael Igarzábal, al titular del "Ministerio de Justicia e Instrucción Pública" y al presidente de la nación Argentina, Luis Beláustegui y José Evaristo Uriburu, respectivamente, quienes aprobaron la solicitud.



La segunda ocasión ocurrió cuando el Papa León XIII creo el “Obispado de La Plata” el 15 de marzo de 1897, y nombró primer obispo a monseñor Mariano Antonio Espinosa el 16 de enero de 1898, quien tomó posesión el 24 de abril de ese mismo año.

Dada la extensión territorial del obispado, Espinosa solicitó al Papa dos obispos auxiliares, su vicario general monseñor Francisco Alberti y el cura rector de la “Parroquia de San Ponciano”, Federico Julio Rasore.

El papa consideró que con un solo obispo era suficiente y Alberti le manifestó a Roberto Enrique Podestá que Rasore debía ser el obispo, pero Rasore entonces se apresuró para que sus amigos en Roma lo desacreditaran ante la Santa Sede.


Al mismo tiempo solicitó el apoyo de los feligreses, quienes formaron una comisión que pidió a monseñor Espinosa que no lo sacara de San Ponciano, mientras monseñor Alberti recurrió al entonces seminarista Santiago Luis Copello que estudiaba en Roma, pero llegó tarde, nombrando Espinosa a Alberti el 21 de febrero de 1899 en la propia “Parroquia de San Ponciano”, que estaba sirviendo de “Iglesia Catedral provisoria” entre 1897 y el 22 de diciembre de 1901, al construirse la “Capilla Nuestra Señora de los Dolores”, que fuera declarada “Iglesia Catedral” y donde también se consagró a Monseñor Mariano Antonio Espinosa como Primer Obispo de La Plata.


La tercera vez sucedió en 1918 cuando el obispo auxiliar de la “Diócesis de La Plata”, monseñor Francisco Alberti, fue trasladado como obispo auxiliar a la “Arquidiócesis de Buenos Aires”.


Fue entonces cuando el obispo titular Juan Nepomuceno Terrero pensó para su reemplazo en monseñor Federico Julio Rasore, quien para no ser nombrado escribió a sus superiores, cayendo entonces la designación en el futuro cardenal José Luis Copello, quien en 1903 había sido su vicario.


El cuarto intento de nombrarlo obispo fue el ofrecimiento del nuncio apostólico Felipe Cortesi proponiéndole que aceptara alguna de las diócesis que se crearían en la provincia de Buenos Aires, negándose monseñor Rasore a dicha solicitud.


La quinta vez ocurrió al fallecer monseñor fray Zenón Bustos y Ferreyra el 13 de abril de 1925,  quedando vacante el “Obispado de Córdoba” durante dos años.

El nuncio apostólico Felipe Cortesi le ofreció la aceptación del cargo a monseñor Federico Julio Rasore, quien para no asumirlo se arrodilló ante el representante del Papa que solo le quedaban cuatro años de vida y que había comenzado la declinación de su salud y llorando le pidió que no pensara en él, por lo cual Cortesi manifestó que Rasore no tenía vocación para el episcopado.


Estas fueron las cinco ocasiones en que monseñor Federico Julio Rasore pudo ser nombrado obispo, según pudo documentar el presbítero Roberto Enrique Podestá, con la colaboración y testimonios de la señorita María Mones Ruíz, el obispo Francisco Alberti, el canónigo Andrés Calcagno, el obispo de Paraná Antonio Tortolo y el cardenal José Luis Copello, quien manifestó que desde el año 1900, no quedó vacante ningún obispado sin que se pensase en Rasore.

  

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