El 8 de mayo de 2025
Robert Francis Prevost, nacido el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, estado
de Illinois, Estados Unidos, nacionalizado peruano el 24 de agosto de 2015, fue
elegido Papa de la Iglesia Católica, adoptando el nombre papal de León XIV.
Es el primer sumo pontífice de la orden de San Agustín, el primero en poseer doble nacionalidad, (estadounidense y peruana), el primer Papa de ambos países, el primero de América del Norte, el segundo de América y angloparlante, después del inglés Adriano IV.
Según sus propias palabras es su intención continuar con la obra del Papa Francisco y de León XIII, destacando en este último la encíclica Rerum Novarum, donde abordó la cuestión social en el contexto de la primera revolución industrial y actualmente la Iglesia debe responder a otra revolución industrial que es la inteligencia artificial.
En diferentes entradas de este blog he abordado en varias ocasiones la obra del Papa León XIII, en relación a monseñor Federico Julio Rasore, pero ahora lo voy a hacer en referencia a nuestro país en particular y en Hispanoamérica en general.
Encíclica Rerum Novarum
Basándose en la encíclica
Rerum Novarum, promulgada por el Papa León XIII el 15 de mayo de 1891, en la
cual deploraba la opresión y esclavitud de los pobres por los ricos, y
preconizaba salarios justos y el derecho a organizar sindicatos, el padre
Federico Grote organizó los “Círculos Católicos de Obreros” en nuestro país.
El padre redentorista Federico Grote (Munster, Alemania, 16 de julio de 1883 – Buenos Aires, Argentina, 30 de abril de 1940), fue ordenado sacerdote el 8 de junio de 1878, partiendo al año siguiente a Ecuador y llegando a Buenos Aires en 1884. Foto Si bien eran círculos católicos, el padre Grote no quiso que así se denominaran, llamándolos “Círculos de Obreros”, para que fueran instituciones de puertas abiertas y pudieran ingresar todos los obreros, difundiendo su obra a través de la radio y la prensa escrita, más la fundación del “Diario El Pueblo”, el 1° de abril de 1900.
El primer círculo, llamado “Círculo Central”, fue creado por el padre Grote el 2 de febrero de 1892 en el porteño barrio de Barracas, y con el apoyo de monseñor Juan Agustín Boneo y los presbíteros Antonio Rasore y José Américo Orzali, se expandieron por todo el país, e incluso tuvieron su primer congreso en octubre de 1898 en Buenos Aires.
En la ciudad de La Plata, el cura rector de la “Parroquia de San Ponciano, Federico Julio Rasore, creó el 9 de diciembre de 1896 la “Comisión Fundadora del Círculo Católico de Obreros”.
El 3 de enero del año siguiente, recibió al padre Federico Grote y sus delegados y quedó fundado el “Círculo Católico de Obreros”, en la calle 4 y esquina 45, de la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires.
El 21 de septiembre de
1913 se inauguró el edificio, proyectado por los ingenieros Ceferino Corti y
Emilio Coutaret, con un frente de 30 metros y dos plantas, funcionando luego el
cine familiar.
El 7 de mayo de 1916 comienzan las conferencias callejeras del círculo.
Concilio Plenario Latinoamericano de 1899
El primer “Concilio
Plenario Latinoamericano de 1899” se llevó a cabo desde el 28 de mayo al 9 de
julio de dicho año, en la capilla del “Colegio Pío Latino Americano” en Roma,
Italia, convocado por el Papa León XIII el 25 de diciembre del año anterior,
con la participación de cincuenta y cinco prelados, trece de ello arzobispos y
cuarenta obispos, siendo México la representación más numerosa con trece
prelados, seguida de Brasil con once y Argentina con siete, compuesta por el
arzobispo de Buenos Aires monseñor Uladislao Castellano, y los obispos Juan
Agustín Boneo, de Santa Fe; Mariano Antonio Espinosa, de La Plata; Rosendo de
la Lastra y Gordillo, de Paraná; Matías Linares y Sanzetenea, de Salta; Pablo
Padilla y Bárcena, de Tucumán y Reginaldo Toro, de Córdoba, quienes elaboraron
un documento final con dieciséis títulos, de los cuales, en el capítulo segundo
del título décimo se ordenó a cada provincia eclesiástica la redacción de un
catecismo único.
Encíclica Quarto abeunte saeculo
En julio de 1892, el Papa
León XIII mediante la encíclica Quarto abeunte saeculo se dirigió a los
episcopados de América, España e Italia, para que celebraran el cuarto
centenario del descubrimiento de América el 12 de octubre de 1892.
Encíclica Ab Apostolici solii
En febrero de 1879, el
Papa León XIII recibió en la primer audiencia de la historia del periodismo
católico a un millar de periodistas para decirles: Estos tiempos necesitan de
vuestro auxilio… La costumbre ya universal, de editar periódicos se ha
convertido en una necesidad… Hay que convertir en medicina de la sociedad y en
defensa de la iglesia lo que los daños usan para daño de ambas, naciendo así el
concepto de la buena lectura.
En su encíclica “Ab Apostolici solii” del 15 de octubre de 1890 decía, como quiera que el principal instrumento de que se sirven los enemigos es la Prensa, inspirada y sostenida en gran parte por ellos mismos, conviene que los católicos opongan la “buena Prensa” a la “mala Prensa” para defender la verdad, para la tutela de la Religión y para el sostenimiento de los derechos de la Iglesia.
Fue entonces que el
cardenal arzobispo de Sevilla, Marcelo Spínola fundó el 1° de febrero de 1899
el “Correo de Andalucía” y la “Asociación de la Buena Prensa”, siendo también
Marcelo Spínola quien convocó en Sevilla el primer “Congreso de la Buena
Prensa”, celebrados del 15 al 18 de julio de 1904, creándose entre otros, el
“Tesoro de la Buena Prensa”, con la finalidad de ayudar y recaudar fondos.
Progresivamente las
asociaciones de la Buena Prensa se fueron extendiendo por toda la península
ibérica e Hispanoamérica, incluyendo obviamente nuestro país.
En el mes de agosto de 1903, se funda la "Sociedad Protectora de la Educación y de la Buena Prensa", donde monseñor Federico Julio Rasore es designado vocal.
El 17 de noviembre de 1906, es monseñor Federico Julio Rasore quien crea "La Asociación de la Buena Prensa".
Bula In Petri Cathedra
El Papa León XIII
promulgó el 15 de febrero de 1897 la bula In Petri Cathedra, por la cual fueron
creados los obispados de Santa Fe, Tucumán y La Plata
Coronación de la Virgen de Itatí
El 16 de julio de 1900 la
imagen de la Virgen de Itatí fue coronada como Reina del Paraná y Reina del
Amor por el Papa León XIII. El 3 de febrero de 1910 el Papa Pío X creo la
diócesis de Corrientes y el 23 de abril de 1918 la Virgen fue declarada Patrona
y Protectora de la provincia de Corrientes y Misiones, que se celebra los días
9 de julio.
La coronación de la Virgen, realizada por el obispo de Paraná, Rosendo de Lastra y Gordillo, con la participación del obispo de La Plata, monseñor Mariano Antonio Espinosa, secundado por varios sacerdotes, como ser el administrador apostólico de la diócesis de Santa Fe, monseñor Gregorio Romero; el obispo de la diócesis de Tucumán, Pablo Padilla y Bárcena; el obispo de la diócesis de San Juan de Cuyo, Marcolino del Carmelo Benavente; los presbíteros Angel Brasesco, Federico Julio Rasore y Antonio Brignardello y el padre Luis Fassanella, estando también presentes fray José María Bottaro, el obispo de la diócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, Juan Agustín Boneo; el obispo de la República Oriental del Uruguay, monseñor Ricardo Isasa y el obispo de la República del Paraguay, Juan Sinforiano Bogarín.
En los números 94 y 95 de
la revista “Caras y Caretas”, del 21 y del 28 de julio de 1900, quedó
ampliamente documentada lo que fue la coronación de la Virgen de Itatí.
Finalizada la ceremonia, antes de regresar a la ciudad de La Plata, Federico Julio Rasore visitó al obispo de la República del Paraguay, Juan Sinforiano Bogarín.
Actos de fin de siglo XIX y principio de siglo XX
La preparación de los
actos celebratorios de fin del siglo XIX y principio del XX, se iniciaron a
partir del día 12 de mayo de 1900, al designar la curia las comisiones
directivas de las congregaciones de San Ponciano las donaciones para la colecta
al óbolo de San Pedro, en carácter de homenaje a Cristo y al Papa León XIII,
según nos relata el presbítero Roberto Enrique Podestá, en su libro “El
Evangelizador de La Plata”.
El 23 de mayo, monseñor Federico Julio Rasore es designado presidente de la comisión diocesana encargada de los homenajes correspondientes.
A partir de las 8 h del 31 de diciembre de 1900 se llevan a cabo los actos religiosos planeados por
monseñor Federico J. Rasore, como ser la celebración de misas de comunión,
exposición continua del Santísimo Sacramento y oraciones por la Iglesia.
Ante una gran afluencia de público que colma la “Iglesia de San Ponciano” y la calle, a partir de las 18 h asiste a la ceremonia el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Bernardo de Irigoyen, el doctor Enrique B. Prack pronuncia un discurso, y Monseñor Francisco José Alberti bendice dos placas colocadas en el frente de la iglesia y finaliza los actos pontificando a la medianoche.
Respecto a las placas
bendecidas y colocadas, una de ellas es de bronce con la imagen de Jesús, con
el texto “A Jesucristo Dios, Redentor del Género Humano”, y otra de mármol
blanco, con la leyenda en letras doradas, “A León XIII, Pontífice Máximo, al
terminar el Siglo XIX”, ambas con fecha 31 de diciembre de 1900.
En realidad, no son dos sino tres las placas existentes, la de mármol blanco y dos placas de bronce, tal cual pueden verse actualmente en el frente del templo.
Designación de arzobispos Castellano y Espinosa y los obispos Castellano, Alberti y Terrero
El 24 de septiembre de 1892 el Papa León XIII designó a Uladislao Castellano como obispo titular de Ankialo y obispo auxiliar de Córdoba.
Posteriormente el 12 de septiembre de 1895 lo nombró tercer arzobispo de la ciudad de Buenos Aires, tomando posesión el 29 de noviembre de ese año.
Uladislao Castellano nació el 23 de noviembre de 1834 en San Javier y Yacanto, departamento de San Javier, provincia de Córdoba, falleciendo en la misma provincia, en la región del Valle de Traslasierra, el 6 de febrero de 1900.El 31 de agosto de 1900,
monseñor Mariano Antonio Espinosa fue designado arzobispo de la “Arquidiócesis
de Buenos Aires”, por el Papa León XIII.
Mariano Antonio Espinosa había nacido el 2 de julio de 1844 en la Buenos Aires, ciudad donde falleciera el 8 de abril de 1923.
Erudito en idioma latín,
fundador de los diarios “La América del Sud” y “El Católico Argentino”,
propulsor de la creación del Óbolo de San Pedro, capellán del ejército durante
la “Campaña del Desierto” realizando tareas de evangelización desde la
provincia de Buenos Aires hasta la Patagonia, presidente de la peregrinación
nacional a Roma, a Tierra Santa y al Santuario de Lourdes, fundador de
numerosos templos, capillas y escuelas, reconocido por su austeridad dormía en
el suelo en un pequeño cuarto anexo a la capilla de la “Parroquia de Santa
Lucía”, se movilizaba a caballo tanto en sus visitas a la “Catedral
Metropolitana de Buenos Aires”, como a las visitas pastorales en las zonas de
quintas y en gran parte de su labor evangélica en la “Campaña del Desierto”.
El Papa León XIII designó obispo titular de Siunia y auxiliar de La Plata al presbítero Francisco Alberti el 28 de marzo de 1899.
Francisco Alberti se dirige a Amancio Alcorta, titular del “Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto”, para comunicarle su nombramiento.
El mismo día 28, el presidente Julio Argentino Roca y el ministro Amancio Alcorta, elevan a la “Corte Suprema de Justicia” la comunicación de Francisco Alberti.
El 3 de abril, la corte da vista al procurador general Sabiniano Kier, quien al día siguiente no encuentra inconvenientes y remite su informe a la “Corte Suprema de Justicia”, que a su vez da su conformidad al “Poder Ejecutivo”.
Finalmente, el 10 de abril de 1899, queda designado Francisco Alberti como obispo titular de Siunia y auxiliar de La Plata, pasando a ser el obispo más joven de la República Argentina, superando al cardenal Juan Carlos Aramburu, que había sido nombrado a los 34 años y 10 meses.
Juan Nepomuceno Terrero y Escalada, nació en el 13 de agosto de 1850 en La Plata, habiendo sido ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 1880, designado obispo por el Papa León XIII el 21 de abril de 1898, consagrado el 19 de junio del mismo año y el 10 de enero de 1921 sucedió a Mariano Antonio Espinosa, primer obispo de la diócesis de La Plata, permaneciendo en su ministerio hasta su fallecimiento acaecido el 10 de enero de 1921.
Catedral de la Inmaculada
Concepción
En el “Museo de la
Catedral de La Plata”, sito en la “Catedral de la Inmaculada Concepción”, más
conocida como la “Catedral de La Plata”, se conserva en una urna de cristal la
piedra fundamental de dicho templo colocada en 1884, que junto con monedas de
plata y bronce, tarjetas y una medalla con la imagen del Papa León XIII, están
colocadas en una caja de mármol negro con la inscripción: ANNO DOMINI 1884.













































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